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Descubren un agujero negro tan enorme que incluso no debería de existir

Descubren un agujero negro tan enorme que incluso no debería de existir

Hasta ahora, los científicos habían estimado la masa de los agujeros negros estelares en unas 20 veces la masa del Sol. "Agujeros negros (de origen estelar) de esa masa no deberían existir en la Vía Láctea, según las actuales teorías" señaló Liu Jifeng, del observatorio astronómico nacional chino, que lideró el estudio del objeto.

Los científicos han descubierto un agujero negro 'monstruoso' que es tan grande que no debería existir. "En otras palabras, la formación de estrellas binarias de agujeros negros todavía tiene un grado de formación del que no somos conscientes".

Y es que la masa de este agujero negro estelar es 70 veces mayor que la de nuestro sol, un descubrimiento que provocó gran sorpresa.

Pensábamos que las estrellas supermasivas, con la composición química típica de nuestra galaxia, debían deshacerse de la mayor parte de su gas en poderosos vientos solares, a medida que se aproximaban al final de sus vidas.

La mayor masa de LB-1 indicaría que su origen no es una supernova.

Se piensa que nuestra galaxia, la Vía Láctea, contiene unos 100 millones de agujeros negros estelares, cuerpos cósmicos que se forman tras el colapso de estrellas masivas y son tan densos que ni siquiera la luz puede escapar de ellos.

El LB-1 fue descubierto por una equipo internacional de científicos que usan el sofisticado telescopio chino LAMOST. "Ahora los teóricos tendrán que asumir el reto de explicar su formación", explicó el líder del equipo de investigación. En octubre, los investigadores descubrieron lo que creen que es un nuevo tipo de agujero negro, más pequeño que los otros tipos.

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Hasta hace unos pocos años, los agujeros negros estelares solo podían ser captados cuando engullían gases de una estrella acompañante. Este proceso crea potentes emisiones de rayos X, detectables desde la Tierra, que revelan la presencia del objeto colapsado.

"Los agujeros negros de una masa como ésta no deberían existir en nuestra galaxia, teniendo en cuenta los modelos más corrientes de la evolución estelar", aseguró Liu Jifeng, .

Para contrarrestar esta limitación, el profesor LIU y sus colaboradores examinaron el cielo con el Telescopio Espectroscópico de Fibra de Objetos Múltiples del Área del Cielo Grande de China (LAMOST), buscando estrellas que orbitan un objeto invisible, arrastradas por su gravedad.

Esta técnica de observación fue propuesta por primera vez por el científico inglés John Michell en 1783 pero solo se concretó con las recientes mejoras tecnológicas en telescopios y detectores.

El descubrimiento de LB-1 encaja muy bien con otro avance en astrofísica. Aún así, tal búsqueda es como buscar la proverbial aguja en un pajar: solo una estrella de cada mil puede estar rodeando un agujero negro.

El tamaño del LB-1 fue confirmado por las imágenes de dos de los mayores telescopios ópticos del mundo, el Gran Telescopio de Canarias (España) y el Keck I (Estados Unidos).

Los astrónomos apenas están empezando a entender "la abundancia de los agujeros negros y los mecanismos con los que se forman", dijo David Reitze, un físico del California Institute of Technology (Caltech) que no está implicado en el descubrimiento. Recientemente, el Observatorio de ondas gravitacionales del interferómetro láser (LIGO) y los detectores de ondas gravitacionales de Virgo comenzaron a captar ondas en el espacio-tiempo causadas por colisiones de agujeros negros en galaxias distantes.