Cultura

Adiós a Bibi Andersson: la musa de Ingmar Bergman

Adiós a Bibi Andersson: la musa de Ingmar Bergman

La actriz sueca Bibi Andersson, conocida por sus papeles en las películas del legendario director y compatriota Ingmar Bergman, murió ayer a los 83 años, informó a la AFP su hija Jenny Grede Dahlstrand. La noticia de su fallecimiento causó conmoción en las redes sociales.

Por otra parte, Jan Holmberg, directora general de la Fundación Ingmar Bergman declaró que a pesar de la innegable vinculación entre el célebre director sueco y Andersson, ella era "una artista por derecho propio". Es más, aseguró que la actriz a menudo interpretaba personajes simples y, a veces, mal escritos, pero "tomaba esos roles y los hacía mucho más grandes".

"Bibi fue una gran actriz y una humanista fantástica", dijo Olofson a la edición digital del periódico sueco Göteborgs-Posten, reflejado por la prensa europea.

Nacida en la ciudad de Estocolmo en 1935, inició su carrera a los 15 años haciendo anuncios publicitarios para la marca de jabón sueca "Bris", dirigidos precisamente por su paisano Bergman.

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Trabajo en el cual comenzó a desarrollar el algoritmo que haría posible darle vida al Telescopio del Horizonte de Sucesos . Ahora Katie Bouman es toda una celebridad de talla mundial que seguramente recibirá el lugar que se merece en la historia.

Después de formarse en actuación en la Escuela de Teatro de Terserus y en la Escuela de Teatro Dramático Real (1954-1956), la actriz se unía al Royal Dramatic Theatre en Estocolmo, con el que estuvo asociada durante 30 años.

En 1966 actuó en la cinta 'Persona' y en 'La pasión de Anna' en 1970.

Recibió varios premios, entre ellos el Oso de Plata a la mejor actriz en el Festival internacional de cine de Berlín en 1963 por su papel en La amante, de Vilgot Sjoman (1962). Andersson continuó trabajando y protagonizando películas hasta 2009, cuando sufrió un derrame cerebral que paralizó un lado de su cuerpo.

También se la vio en La carta del Kremlin (1969, de John Huston), La rival (1974, de Sergio Gobbi), Nunca te prometí un jardín de rosas (1977, de Anthony Page), El enemigo del pueblo (1977, de George Schaefer), Aeropuerto 1980: el Concorde (1979, de David Lowell Rich), Quinteto (1979, de Robert Altman), Todo es cuestión de amor (1978, de André Cayatte) y La fiesta de Babette (1986, de Gabriel Axel). A partir de finales de la década de 1980, la actriz centró su carrera en la televisión y el teatro, donde volvió a realizar varias colaboraciones con Ingmar Bergman. Después, se alojó en la residencia de ancianos de Estocolmo.