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La enigmática estelada entre los Chalecos Amarillos en París

La enigmática estelada entre los Chalecos Amarillos en París

En Burdeos (suroeste), la policía desalojó a grupos de "chalecos amarillos" que intentaban concentrarse en la plaza Pey Berland, que era uno de los espacios donde también se habían prohibido las manifestaciones.

En Niza se registraron escaramuzas cuando cientos de manifestantes desafiaron a las autoridades e intentaron penetrar a un área vedada, a lo cual la policía respondió con gases lacrimógenos.

El texto prohibió también el uso de protecciones, de objetos destinados a disimular el rostro, de armas -incluidas las falsas- y prevé sanciones reforzadas para quien participe en una manifestación no autorizada.

Las autoridades francesas han prohibido protestas en los alrededores de la avenida de los Campos Elíseos en París y los vecindarios centrales de varias otras ciudades como Bordeaux, Toulouse, Marsella y Niza en el sur, y Rouen, en el oeste de Francia. Al menos seis personas han sido detenidas y hay noticias de una mujer de 75 años herida grave por un golpe en la cabeza recibido durante la carga policial, informa la televisión BFMTV.

Su ministro del Interior, Christophe Castaner, quien fue cuestionado tras las violencias del sábado pasado, prometió "cero impunidad" para los autores de destrozos e instó al nuevo prefecto de policía a aplicar las consignas "sin dudas ni medias tintas".

Tras los desmanes de la semana pasada, que dieron la vuelta al mundo, Emmanuel Macron está determinado a demostrar que su gobierno controla el orden público y no escatimó en medidas. "Francia está con ustedes", afirmó durante un acto con agentes antidisturbios. "Su único reclamo es la violencia", dijo.

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El oro en respaldo para esa operación fue depositado en el Banco de Inglaterra. Citibank dijo que, luego de la transacción, poseyó el oro.

Sin embargo, las medidas tomadas por el Gobierno de Macron no terminan allí, ya que autorizó la contribución de las fuerzas armadas en esta jornada de protestas. Los militares de la operación antiterrorista Sentinelle (que cuenta con 7.000 efectivos desplegados por todo el territorio desde los atentados de 2015) están llamados a proteger varios puntos para que los policías y gendarmes puedan dedicarse a mantener el orden.

El anuncio desencadenó una polémica y la oposición denunció una "sobrepuja". Unas declaraciones del viernes del gobernador militar de París aludiendo a la posibilidad de que los soldados "disparen" sirvieron para echar más leña al fuego.

Chalecos amarillos ante la basílica del Sagrado Corazón de Montmartre, París.

Sin embargo, el mismo Presidente fue el encargado de asegurar que el ejército no está a cargo del orden público.

Se desconoce la dimensión de la movilización de un movimiento por definición imprevisible. "Hay un aumento de la violencia por las dos partes, y tengo la sensación de que el gobierno no se da cuenta de los efectos de su política de mantenimiento del orden errática y brutal", añade.

Aunque la aprobación de los "chalecos amarillos" entre la opinión pública está en fuerte descenso (-8 puntos desde el vandalismo del sábado), aún no se vislumbra ninguna salida a la crisis.