Cultura

Muere Albert Finney, uno de los más grandes del cine

Muere Albert Finney, uno de los más grandes del cine

Justamente Karel Reisz lo dirigió en Saturday night and Sunday morning (1960), película emblema del también conocido como "free cinema" y donde interpretaba a un bullicioso obrero en una factoría.

Se formó en la prestigiosa Real Academia de Arte Dramático (RADA) de Londres.

El actor, que se hizo particularmente famoso en los años sesenta y setenta, fue candidato al Óscar como mejor actor por "Tom Jones", "Murder on the Orient Express" (1974), "The Dresser" (1983) y "Under the Volcano" (1984), y a mejor secundario por "Erin Brockovich".

Su primera nominación al Oscar fue por 'Tom Jones' (1963), un papel al que llegó de rebote tras haber sido despedido de 'Lawrence de Arabia'.

El 'thriller' 'Muerte entre las flores' de los hermanos Coen le devolvió ya como actor de reparto a la primera línea de la actualidad, con composiciones cargadas de rabia y fuerza, como la del aburrido abogado que le da la réplica a Julia Roberts en 'Erin Broncovich' de Soderbergh -su quinta nominación y la última oportunidad para ganar un Oscar que se le resistió-, como padre de los atracadores del 'thriller' de Sidney Lumet 'Antes de que el diablo sepa que has muerto', o como feroz contrincante de Jason Bourne.

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Parece que la respuesta es sí, ya que después de tres años en el Viejo Continente, Marco Fabián no logró brillar como en algún momento todo mundo creyó que lo haría.

En los últimos años participó en varias películas de acción, entre ellas el thriller de James Bond Skyfall y dos de las películas de la franquicia Bourne.

Finney nació en 1936, en Salford, al norte de Inglaterra, en el seno de una familia con pocos recursos económicos, algo que le impidió formarse en la universidad.

Pese a vivir la postguerra, no sufrió privaciones, puesto que su padre era un corredor de apuestas de éxito.

Albert Finney y su flamante esposa, la actriz francesa Anouk Aimee, a la salida del registro civil (AFP). En 1980 rechazó la Orden del Imperio Británico y en 2000, el título de Sir, el más alto honor que concede la reina Isabel II, ya que consideraba que el sistema británico de condecoraciones "peca de esnobismo".