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El papa expulsa al cura chileno investigado

El papa expulsa al cura chileno investigado

Pretch ya había sido separado de sus funciones sacerdotales en 2012, luego de denuncias de abuso sexual a menores y adultos que habían salido a la luz un año antes. Figura central de la Iglesia durante la dictadura militar de Augusto Pinochet, Precht lideró entre 1976 y 1979 la Vicaría de la Solidaridad, que se enfrentó a los militares y los paralizados tribunales de Justicia y funcionó como aparato de contrainteligencia ante el régimen.

"No será cárcel pero que se lo expulse de cura a Precht para mí es algo de justicia".

"Niego absolutamente haber participado, en forma alguna, en los hechos que calumniosamente se me imputan", escribió en abril el acusado en una carta al diario chileno La Tercera. "Defenderé mi honra personal y ministerial por todos los medios a mi alcance y en toda instancia que aparezca vulnerada".

Mientras su caso era estudiado por el Vaticano, el arzobispado de Santiago le ordenó que estableciese su residencia en la capital chilena.

Epi y Blas son pareja, confirmado
El guionista de Barrio Sésamo Mark Saltzman ha confirmado lo que todo el mundo sospechaba hace años. Era un secreto a voces pero faltaba la confirmación oficial que, por fin, ha llegado.

De esta manera, Precht pierde los derechos que involucra su condición de sacerdote, desde las de oficio religioso como las de ayuda económica.

A finales del pasado agosto, la Corte de Apelaciones de Santiago decidió no acoger el recurso impuesto por el ya exreligioso, pero el 6 de septiembre la Corte Suprema acogió el recurso de amparo a favor de Precht.

Así lo confirmó la Arquidiócesis de Santiago, donde anunciaron que es la primera renuncia formal que el papa ha realizo, desde que todos los obispos en Chile ofrecieron renunciar en mayo por el escándalo de abuso sexual. En 1974 el cardenal Raúl Silva Henríquez lo nombró secretario ejecutivo del Comité Pro Paz, entidad ecuménica creada para la defensa y promoción de los derechos humanos.

Los casos de los maristas se suman a otras denuncias de abusos sexuales contra miembros de la iglesia católica, que han llevado al clero del país chileno a la peor crisis de confianza e imagen en su historia.