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Nicaragüenses exigen renuncia de Ortega

Nicaragüenses exigen renuncia de Ortega

Los representantes estudiantiles, de la sociedad civil y del sector privado invitados a participar en el diálogo nacional por la Conferencia Episcopal de Nicaragua, confirmaron su anuencia para ir a la mesa de diálogo que dará inicio mañana miércoles.

El Gobierno de Nicaragua autorizó hoy a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a realizar una visita de trabajo para observar la situación de los derechos humanos en el país, uno de los principales requerimientos que habían solicitado los obispos al Gobierno para poder convocar el diálogo.

Y mientras este lunes los obispos convocaban el diálogo, seguían las manifestaciones: había cortes de vías en al menos 43 puntos de 15 departamentos del país y protestas organizadas por los denominados "autoconvocados", un movimiento sin liderazgo integrado por sectores inconformes con el gobierno.

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) informó el día de ayer que la cantidad fallecidos ascendió a 53, como resultado de las protestas. La Iglesia fue clara al afirmar que "las circunstancias para dicho diálogo no son las más idóneas", pero que el mismo debe estar encaminado a allanar el camino para la democratización de este país, cuya institucionalidad ha sido destrozada por Ortega tras once años de mandato autoritario.

Los estudiantes ya eligieron a sus representantes, pero no han revelado sus nombres.

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"Vamos a defender nuestros derechos y exhortamos a seguir en la lucha pacífica hasta que veamos cumplidas las demandas del pueblo nicaragüense", dijeron en conferencia de prensa.

Pese a que Ortega aceptó las condiciones, el fin de semana recrudeció la represión al atacar con antimotines y fuerzas de choque a manifestantes en la sureña ciudad de Masaya, un antiguo bastión sandinista, que reclama su renuncia como buena parte del país.

Las otras peticiones de los obispos para intermediar en el diálogo eran el desarme de supuestos grupos paramilitares, evitar que la policía proceda a acciones represivas y "detener todo tipo de represión contra grupos civiles que protestan pacíficamente".

En tanto, el presidente Daniel Ortega reiteró el llamado y el compromiso de ponerle fin a la muerte y a la destrucción y que no se siga derramando sangre de hermanos. "Lamentamos siempre los hechos violentos y expresamos solidaridad a los familiares de las víctimas", expresó el presidente Daniel Ortega.

Nicaragua lleva sumida en una ola de protestas desde que el gobierno anunció el pasado mes de abril la reforma del sistema público de pensiones, reduciendo las prestaciones y aumentando las aportaciones de los trabajadores en activo.