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Evalúan investigar a Clinton

Evalúan investigar a Clinton

En una carta al presidente del Comité Judicial de la Cámara, el Secretario de Justicia Auxiliar Stephen Boyd dijo que los abogados del Departamento de Justicia harían recomendaciones a las Sesiones y al Procurador General Adjunto Rod Rosenstein sobre si se debería abrir o ampliar una investigación, o si un fiscal especial debería ser nombrado, relacionado con una serie de cuestiones de interés para los republicanos.

Pese a que Sessions decidió recusarse y no participar en las investigaciones del fiscal especial Robert Muller, sus insistentes declaraciones sobre que no recuerda mucho de las conversaciones que sostuvo con colaboradores de Trump generan suspicacias de que sí estaba al tanto.

Últimamente, el presidente ha multiplicado los tuits en los que se pronuncia sobre asuntos del departamento, pide investigar a los demócratas y reta a Sessions a que sea más agresivo en la persecución de sus oponentes políticos, sobre todo en la investigación de la Fundación Clinton.

La revelación de la decisión, explicada en una carta a legisladores, coincide con el testimonio este martes ante una comisión del Congreso del Secretario de Justicia y Fiscal General, Jeff Sessions, sobre los presuntos contactos del equipo de campaña de Donald Trump y Rusia previo a la pasada elección presidencial de Estados Unidos.

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Sessions fungió como jefe del equipo de asesores en política exterior del entonces candidato Trump.

Según la carta, entregada el lunes, Sessions ordenó a altos fiscales evaluar la venta de la minera y "las supuestas negociaciones ilegales relacionadas con la Fundación Clinton y otros asuntos".

La petición de Sessions ocurre en medio de la investigación especial e independiente que lleva a cabo el fiscal Robert Mueller, para determinar si la campaña de Trump se coludió con el gobierno de Rusia para socavar los comicios presidenciales de 2016. La empresa canadiense Uranium One, que controlaba un quinto de la producción de uranio en EE.UU., fue vendida a Rusia y su venta tuvo que ser aprobada por una comisión integrada por funcionarios estadounidenses, entre ellos Clinton.