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Arabia Saudita cometió un error al elegir Israel — Irán

Arabia Saudita cometió un error al elegir Israel — Irán

El conflicto ha alcanzado también al Líbano, donde las tensiones políticas se han disparado con la reciente dimisión de su primer ministro, Saad Hariri, una renuncia que anunció a su país desde Saudiarabia, porque argumentó que la milicia chiíta aliada a Irán, Hezbolá, va a tratar de matarlo.

El caso fue percibido rápidamente como un nuevo diferendo entre Arabia Saudita, sunita, importante apoyo de Hariri, e Irán, chiita, gran aliado de Hezbolá.

El presidente libanés Michel Aoun exhortó a Arabia Saudí a aclarar por qué Hariri no ha regresado, afirmando que "la opacidad en torno a la situación del señor Hariri arroja dudas sobre cualquier cosa que él diga o haga".

Arabia Saudita y Kuwait urgieron esta semana a sus ciudadanos a abandonar Líbano. La declaración refleja que Aoun no reconoce la renuncia de Hariri.

Pero la vuelta a Líbano del primer ministro todavía se hace esperar.

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Hariri se entrevistó ayer en Riad con el embajador de Francia, Francois Gouvette, y con el jefe de la delegación de la Unión Europea, Michele Cervone dUrso, según un comunicado, que disipó así los rumores sobre su posible arresto domiciliario. "Arabia Saudita está lista para pagar decenas de miles de millones de dólares a Israel para eso" aseguró el líder del grupo terrorista durante su mensaje en la televisión libanesa.

"Lo más peligroso es que se está incitando a Israel a atacar a Líbano", denunció Nasralá.

Según sus detractores, Hezbolá, el único movimiento que no entregó las armas después de la guerra civil libanesa, tiene una fuerte influencia en los asuntos del Estado libanés y su arsenal es una de las principales fuentes de discordia en el país.

El presidente Aoun, por su parte, en una reunión con el encargado de negocios saudita en Beirut, calificó de "inaceptable" la forma en que se había efectuado la dimisión de Hariri.

Las cancillerías occidentales pidieron calma, temiendo que la situación degenere en violencia. "Es esencial que no surja ningún nuevo conflicto en la región, (porque) podría tener consecuencias devastadoras", afirmó Guterres.