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Celebra el resultado la ultraderecha alemana

Celebra el resultado la ultraderecha alemana

Grupos judíos en Estados Unidos y en Europa alzaron su voz ante su preocupación por el éxito del partido Alternativa para Alemania (AfD, por su siglas en inglés), de ultraderecha, en la elección parlamentaria del domingo, y llamaron a otros grupos a no formar alianzas con este.

"Intentamos cambiar de rumbo, pero hay que darse cuenta cuando llegas a un punto en el que ya no es posible".
Frauke Petry tiene 42 años, es bioquímica, empresaria y madre de cinco hijos. A su abandono se suma también el de su marido, el líder de AfD en la región de Renania del Norte-Westfalia, Marcus Pretzell, quien dejará tanto el partido como el grupo parlamentario que dirige en el parlamento regional, según anunció hoy un portavoz de la formación.

Cientos de personas se manifestaron el domingo por la noche en varias ciudades de Alemania para protestar contra el partido de ultraderecha AfD, que registró un avance histórico en las elecciones legislativas alemanas.

Fracasa intento de Trump de derogar Obamacare
El nuevo esfuerzo republicano es encabezado por los senadores Lindsay Graham de Carolina del Sur y Bill Cassidy de Louisiana. Sin embargo, nunca han sido capaces de formular un remplazo a la ley del ex presidente Barack Obama .

La salida de Petry, la cara más visible de la formación de tintes xenófobos durante los pasados dos años, pone de manifiesto públicamente la existencia de dos facciones enfrentadas en AfD, una encarada por ella y otra por el dúo de conveniencia formado los cabezas de cartel a las elecciones, el ultraconservador Alexander Gauland y la doctora en Economía de perfil liberal Alice Weidel.

"El lenguaje que se utiliza en campaña es diferente al que se emplea en el Parlamento, esto está totalmente claro", comentó.

Sus declaraciones dirigidas al futuro gobierno alemán de que se abrigue, porque irán por él, pronunciadas nada más conocerse los sondeos a pie de urna, le valieron enérgicas críticas de Petry, quien afirmó que este tipo de retórica es percibida como "poco constructiva" por el electorado.